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| El Escorial |
La comunicación es un arte, que esta asociado a un sin fin de cualidades y características, desde pequeños nos encontramos con enseñanzas para comunicarnos en una sociedad que busca que seamos moderados y educados, pero ¿hasta qué punto esas enseñanzas pueden convertirse en barreras? que no permiten que expresemos lo que sentimos y creemos, hasta que punto esas barreras hacen que nos ocultemos por miedo o temor a ser juzgados en forma equivocada.
Esas y otras interrogantes son las que a veces me hago a mí misma, porque no ha sido fácil comunicarme y dar a entender el mensaje correcto. Sin embargo la sociedad nos exige ser unos buenos comunicadores, en donde lo que decimos vaya en concordancia con lo que expresa nuestro cuerpo y nuestras expresiones faciales.
Pero definitivamente lo más importante de la comunicación es la escucha, saber escuchar y entender qué piensan y sienten todos los que nos hablan, hoy en día eso se ha convertido en una hazaña por todos aquellas barreras que nos encontramos a diario, que van desde lo mas obvio como un celular o una computadora hasta lo menos obvio tales como nuestras propias mortificaciones que son silenciosas pero reales.
Estos últimos tiempos he aprendido a escuchar el silencio en la soledad, pero en una ciudad como Madrid que es hermosa e histórica, ha sido un aprendizaje de crecimiento personal en donde cosas que antes eran insignificantes se han convertido en importantes y relevantes… un árbol, un pájaro cantando, un edificio antiguo, etc.
La soledad también te enseña a comunicarte contigo mismo, muchas veces callamos nuestra propia voz interna y que es a la final la más importante, la representa nuestro pasado presente y futuro.
En nuestros tiempos la Comunicación efectiva, se ha convertido en un laberinto en donde hacer llegar el mensaje real de lo que queremos decir, no ve muchas veces el mejor camino o el más corto, es por ello que nos toca aprender los mapas para conocer los caminos y atajos de los laberintos de nuestra sociedad.